¡Hasta siempre Aru!

"Querida comunidad de Dale tu Mano, si estás leyendo esto es porque sos padrino o madrina, amigo/a, quizás participaste de algún evento o campaña, o dedicaste tu tiempo como voluntario… sea lo que sea, significa que dentro de las características que te definen, está la bondad. ¿Por qué digo esto? Porque solo una persona bondadosa elige aportar su tiempo o dinero por el bien de una persona que no conoce con tal de ofrecerle un futuro mejor, y quiero empezar esta carta de despedida, agradeciéndoles a ustedes por ser personas bondadosas, que, de forma invisible, logran transformar la realidad de jóvenes que lo único que desean es poder estudiar.


Mi trayectoria en Dale tu Mano empezó muy distinta a la mayoría, mi primer contacto fue llegar a Santa Victoria Este al día de entrevistas para entrar a la beca. Sabia un poco lo que hacía la asociación, pero no entendía de lleno el impacto comunitario. Eso fue hasta que vi la cola de personas queriendo entrevistarse y escuché las historias de la importancia de formar parte. Una madre que con lo poco que tenía, salía a vender pan para poder pagar un profesor particular para la hija, el nene que faltaba a clases porque no tenía ropa para usar ese día y le daba vergüenza ir así al colegio, los que faltaban a clases porque se inundaban las rutas y no podían salir de sus casas, pero en general, existía una misma frase que todos los padres repetían… “Yo solo termine la primaria, entonces, aunque quiero ayudarlo/a, no puedo porque no entiendo”. Es la triste realidad de que la falta de acceso a oportunidades, y a lo que consideramos derechos básicos, tiene un impacto negativo que perdura en el tiempo. Parece inmenso todo lo que hay que hacer para poder solucionar los problemas existentes… todo no se va a solucionar de un día para el otro, lo importante es que existan personas, organizaciones y corazones bondadosos, que den pequeños pasos hacia un futuro mejor y celebrar los pequeños logros a lo largo del camino.


Ahora que me toca dar un paso al costado, porque no es un adiós, veo en retrospectiva lo que significó para mi, mi trayectoria dentro de Dale tu Mano. Más allá del crecimiento profesional, fue abrir las puertas a un nuevo mundo lleno de personas resilientes, amigables y soñadoras. Encontrar a maestros y profesores que viven la educación a flor de piel, pero no enfocada en que saquen la mejor nota o se sepan todo, sino en ofrecer contención y apoyo, animarlos a soñar y enseñarles como abrir sus propias puertas. Descubrí en los jóvenes una pasión por la educación pocas veces vista en adolescentes, y, sobre todo, sus sonrisas al darse cuenta que esa aspiración a ser egresado, se convirtió en una realidad.


Gracias a todo el equipo de Dale tu Mano por haberme dado la oportunidad de ser parte de este hermoso grupo humano que día a día da su todo. Disfrute de cada segundo… desde las charlas y risas en los viajes al estrés de armar 300 kits escolares, las hermosas palabras de los becados a la locura del evento anual… y fue así porque siempre supe que todo tenia un mismo objetivo… que la educación sea una herramienta transformadora de cambio.


Gracias a ustedes donantes por apostar por Dale tu Mano, gracias voluntarios por dar amor y sobretodo, gracias a todos los becados por elegir ser parte de Dale tu Mano y abrirnos las puertas para que podamos acompañarlos en su trayectoria educativa… todo lo logrado es porque nos dejan caminar junto a ustedes."


Aru

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